Cuando desperté esta mañana (17 de abril) la radio daba la noticia de que Edurne Pasabán había hecho cumbre del Annapurna, su treceavo ochomil .
Nosotros llegamos a las nueve de la mañana del día trece, justo a tiempo para coger el ferry que nos llevaría a Tanger. Quizás la coincidencia con ser martes hizo que mi cámara se estrellara en el suelo de la aduana de Tarifa. Así comenzamos nuestro estudiado y preparado viaje a Marruecos, con el objetivo de subir al pico del Jbel Toubkal
El Jbel Toubkal es el pico más alto de Marruecos y de todo el Norte de África, esta situado en la cordillera del Atlas y tiene una altitud de 4.167 m
En el puerto de Tanger, Fátima nos presenta a Omar y Jasir. Omar será nuestro anfitrión y Jasir el conductor que nos llevará a Imlil donde comenzaremos nuestra ruta.
Alejándonos de Tánger por la autopista de peaje en dirección a Marrakech el paisaje se abre en inmensos campos de regadío, invernaderos y el deambular de la gente, bien trabajando o caminando de un lado a otro. Rayo actuó de intérprete... genial El Diestro..
Cruzar Marrakech con sus amplias y ordenadas avenidas y su intenso y desordenado tráfico, supone una experiencia mística, dentro de nuestro coche sólo se escuchaba: "oju oju, oju dios mío..."
Desde que dejamos la autopista en Marrakech la carretera se ha convertido en una serpenteante subida hasta Imlil. Es la hora de salir del colegio y la carretera se encuentra llena de niños, inaudito que no pase nada, pero todo se va regulando tal como el coche va pasando. Todo va como habíamos previsto.
El pueblo de Imlil es el punto de partida para subir al Toubkal. Mientras esperamos apreciamos las cumbres nevadas de la montaña que pretendemos subir, empezamos a disparar nuestras cámaras y visitamos la Cooperativa de Mujeres de Aceite de Argan. Este aceite se extrae de un árbol muy similar al olivo y es uno de los principales recursos del pueblo berebere y más concretamente de las mujeres, que a través de la cooperativa, aprenden a gestionar sus recursos. Prometemos volver cuando regresemos y llevarnos alguno de sus maravillosos productos.
Omar nos presenta a Mohamed, un chavalote con cara de buena persona, que se había acercado a nuestras mochilas con una mula a reata. Cuando terminamos de cargar las mochilas a lomos de la mula emprendimos la subida hasta el pueblo de Omar, Armed.Es un pequeño pueblo a la falda del Toukal donde no se llega con coche, el camino es precioso, lleno de almendros florecidos y castaños. Fueron unos cuarenta minutos de subida. Cuando llegábamos la voz del muecín desde la mezquita nos acompañaba mientras la mula se abría paso por los vericuetos de sus estrechas y empinadas calles hasta la casa de Omar.
La atracción que tiene el Toubkal no sólo es por subir a su cumbre, sino que todo el entorno está dentro de sus quinientas mil hectáreas que pertenecen al parque nacional mas viejo y grande de Marruecos. El incipiente y pujante turismo rural esta haciendo que muchos de sus habitantes, como Omar, tengan sus casas muy bien preparadas para los visitantes que lo deseen.
Conocimos a Samir mientras nos instalábamos en la casa. Samir es un joven de 23 años, berebere auténtico como él se define, fibroso y fino como un junco, él es nuestro guia hasta la cumbre.
Por la mañana volvimos a cargar la mula y emprendimos la subida hasta el refugio junto a Samir y Mohamed. El camino está bien marcado, es una pendiente continua salpicada por algún que otro puesto de frutas, refrescos, zumos, té o cualquier souvenir que se antoje. En uno de los puestos y a tres mil metros de altura hay un chaval que, junto a un sombrajo de palos y cuerdas que increíblemente soportan el fuerte viento, nos prepara un auténtico y natural zumo de naranjas recién exprimidas, a poca distancia se encuentra el refugio.Estamos a tres mil doscientos metros.
Tal como nos acercamos al refugio la temperatura va bajando a un ritmo vertiginoso, las cumbres se han llenado de amenazadoras nubes y el tiempo empeora por segundos. En el último tramo, hasta el refugio, tenemos que cargar con todas las mochilas ya que la mula no puede pasar debido a la nieve acumulada.
En el refugio hay gente de todas las nacionalidades, es curioso su formula de gestión, cada grupo lleva su guía y su mulero, ellos son los encargados de atenderte en todo, o sea tu guia es el que te prepara la mesa y te hace la comida o te prepara un té. La cocina es un trajín de personas entrando y saliendo con los distintos platos para cada grupo. Nuestro cocinero es Mohamed, Samir sirve la comida y se sienta en nuestra mesa además de prepararnos el té o "guisqui bereber" como él lo llama.
La noche se pone muy mala y empieza a nevar, no se puede asomar ni la mano fuera del refugio, pensamos que si por la mañana el tiempo no mejorara emprenderíamos el camino de regreso y ya subiríamos en otra ocasión, la resignación es una constante en la montaña.
Por la mañana, Samir trata de persuadirnos para no subir, viejo truco de los guías para ahorrarse la caminata, pero el día promete estar bueno y los demás grupos se disponen, entre discusiones como la nuestra, a subir.
Con más o menos destreza nos colocamos los crampones, indispensables para subir, y comenzamos el camino por un embudo lleno de nieve que desemboca en otro embudo más grande y con más nieve que el anterior. Rachas de viento levantan la nieve pero paso a paso asegurándote la pisada y usando bien los bastones o el piolet llegamos a una plataforma desde donde la cumbre se divisa muy cerca. Llegamos con las fuerzas justas, la pirámide metálica que corona la cumbre la tenemos a la vista.Ya sólo queda un último esfuerzo y habremos superado los cuatro mil metros. Nuestro grupo se divide, por un lado uno se había quedado en el refugio y no quiso subir, ahora en la plataforma dos de nosotros junto con Samir comenzamos el último tramo, la motivación es muy fuerte y en pocos minutos coronamos el Jbel Toubkal. Jadeantes por el esfuerzo, alzamos las manos, nos abrazamos y comenzamos el regreso.
Volvimos al refugio por donde habíamos subido, la bajada estuvo llena de caídas, resbalones y deslizamientos por la ladera nevada. Volvimos a cargar la mula con las mochilas y emprendimos el regreso por la misma vereda . Otro zumo de naranja en el mismo puesto nos da las energías necesarias para regresar a Armed. La tarde empieza a caer y las cumbres comienzan a llenarse de nubes, cuando vadeamos el río ya muy cerca del pueblo la voz ronca del muecín vuelve a restallar entre las paredes de la ladera, los niños juegan a fútbol en medio de un pedregal y la mula vuelve a subir por el laberinto de calles hasta regresar de nuevo a la casa de Omar.
Por la mañana regresamos a Imlil, Omar había hecho la gestión para que la cooperativa nos atendiera aunque fuera muy temprano y Jasir nos esperaba con el coche para emprender el regreso a Tánger.
Nos despedimos de Samir en Marraquech, junto a la Koutubia, un minarete inspirado en la Giralda de Sevilla. Por la autopista tenemos que hacer una vaquita para pagar una multa por exceso de velocidad que Jasir sobrepasó en el intento de llegar a buena hora para coger el ferry .Vemos tierras anegadas de agua donde el ganado trata de pastar en los muchos islotes que se forman y apreciamos las grandes diferencias cuando doce o trece Ferraris nos adelantan.Volveríamos a verlos en un área de servicio, Jasir nos comenta que en uno de los Ferraris va el ministro de turismo de Marruecos.Al lado y mientras comemos los Ferraris se juntan con los improvisados campamentos que forman los jornaleros del campo.
A lo justo, como a la salida, llegamos al barco. Todo ha salido como lo teníamos previsto .Han sido tres días maravillosos de andar y vivir otra nueva experiencia.
Sigo en mi casa, es el día 17 de abril, Edurne baja tranquilamente hasta el campamento base, yo me pregunto ¿de qué están hechas las personas que se someten a estos retos? quizás de juventud, motivación, preparación física o ganas de ver mundo, no lo sé pero estoy en adivinarlo. Hasta otra amigos.
Al Jbel Toubkal subieron Pepe Vela, Francisco Salas, Domingo Hernández, Víctor Diez, Samir y el Rayo.

2 comentarios:
Interesante relato y experiencia bonita , os felicito.
Un cicloturista
No se dice treceavo, se dice decimotercer "pisha" jeje. Ni tampoco minarete, que eso es quasi galicismo, alminar es su nombre y además más "moruno"
Saludos de "delos", y a ver si quedamos para una salidita.
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